Pero en eso que huía una aldeana muy madrugadora que alcanzó a ver lo que sucedia intentó aprovecharse de la situación y comenzó a gritar:
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"-¡Socorro!, ¡Ayuda, vecinos, que el zorro se lleva mi gallo!"Al oírla el gallo, ni corto ni perezoso, se dirigió al zorro expresando: "-¡Dile ya a esa mujer que deje de gritar y que no mienta, puesto que ella no es mi dueña!"
"-¿Lo has oído, embustera? -exclamó el zorro. - No es tuyo sino mío. El mismo lo confieza."
Pero mienstra esto decía, el zorro volvió la cabeza hacia la aldeana, y el gallo aprovechó ese instante de distracción para salir volando a refugiarse en lo más alto de un árbol, y librarse así de los dos.
MORALEJA

Hasta el más astuto puede perder lo que ha conseguido si se distrae cuando no debe

Muy bueno
ResponderEliminarSi yo fuera la aldeana los uniera hecho caldo
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