domingo, 25 de enero de 2015

El cazador y el jilgero


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Un cazador que gustaba de cazar animales vivos, salió al campo una tarde con la intención de atrapar algunas aves y con ese objetivo puso unas redes entre unos árboles cercanos entre sí de forma que todas las que por allí pasasen volando, quedasen atrapadas en su ingeniosa trampa.

No pasó mucho tiempo cuando el cazador notó que una de ellas había caído en su trampa, y al acercarse para ver de qué tipo de ave se trataba, comprobó que el imprudente no era otro que un pequeño jilguero de vivos colores.

Este, al verse preso entre sus manos, dijo al cazador

¡Ay de mí! Si yo hubiera previsto tu traidor engaño, ten por seguro que no hubieses logrado atraparme por astuta que fuera tu trampa

A lo que el cazador respondió:

Es que en mi trampa sólo caen los descuidados que no se guardan de los engaños, y como tú eres uno de ellos, por eso ahora corres la suerte que mereces”.

Así pues, el jilguero, por confiado, tuvo un triste final.

MORALEJA
Del traidor y el malintencionado debemos siempre guardarnos con cuidado
El cazador y el jilgero
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