domingo, 26 de abril de 2015

El lobo herido y la oveja


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Tras una larga y tortuosa pelea en la que había sido herido en múltiples ocasiones por una jauría de perros salvajes, un lobo permanecía en el suelo incapaz de moverse por la gravedad de sus heridas. Viendo que no iba a ser capaz de alimentarse, le imploró con los ojos llenos de lágrimas, a una oveja que por allí pasaba en dirección a unos pastos cercanos, que le acercara un poco de la refrescante agua del riachuelo que aquellos parajes regaba con sus beneficiosas aguas.

- Estimada oveja- le dijo muy amablemente el lobo- ¿podrías traerme hasta aquí agua para beber y limpiarme mis heridas de ese limpio y cantarín riachuelo? Por la comida no debes preocuparte, ya que aunque estoy en un estado bastante malo, creo que puedo sacar algunas fuerzas para proporcionármela yo solo.

- Te la llevaría encantada lobo –dijo la oveja mirándolo con suspicacia- pero si me acerco ahora mismo hasta donde te encuentras acostado, no creo que me pueda librar de convertirme en tu próxima comida, merienda y cena.

MORALEJA
Permanece siempre alerta, ya que las proposiciones de los malvados, siempre suelen traer malas consecuencias
El lobo herido y la oveja
También puedes ver: La fábula:El lobo harto y la oveja

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