sábado, 24 de enero de 2015

La culebra y el hombre


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Un hombre que paseaba por el monte, encontró una culebra atada a un tronco que unos pastores habían dejado allí. El hombre, viendo al animal sin escapatoria tuvo lástima de la serpiente y la soltó. La culebra, una vez se vió libre, se volvió contra el hombre y se enroscó fuertemente en su cuello comenzando a apretarlo.

El hombre, apenas sin respiración por la presión de la culebra, le dijo: “¿Qué te he hecho yo para que me pagues así?” A lo que la serpiente contestó que “No hago sino obedecer mi instinto natural

Pasó por allí una zorra, a la que el hombre solicitó auxilio y que terminó por ejercer de juez de la contienda.

Difícilmente puedo juzgar quien de los dos tiene razón, ya que mis ojos no fueron testigos de lo acontecido desde el principio y sólo tengo vuestra palabra” - aseveró la zorra – “No me queda más remedio que pediros que hagáis lo mismo que hicisteis, para, al reconstruir los hechos, poder emitir un veredicto justo y ecuánime

El hombre ató entonces a la serpiente tal y como la había encontrado, y tras hacerlo, la zorra, pronunció su fallo. “Tú , hombre, no te dejes llevar por corazonadas que ya has visto a qué situación te llevan. Y tú, serpiente, si puedes escapar, vete”

MORALEJA
Atajar al principio el mal procura; si llega a echar raíz, tarde se cura
La culebra y el hombre
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