lunes, 9 de febrero de 2015

El pez marino y el fluvial


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Después de varios días de torrenciales lluvias los ríos se desbordaron y un hermoso pez de río, arrastrado por las corrientes, acabó en el mar. Como si de un señor que habitase en palacio lejano y se mezclase con el vulgo se tratara, el pez fluvial comenzó a desdeñar a los pequeños pececillos que nadaban a su alrededor.

Así, cuando estos se le acercaban admirando su belleza, el pez de río se daba ínfulas de superior, más noble y mejor nacido que ninguno de ellos.

Cansado de aquel desdén, un pez pequeño pero de agudo ingenio, se acercó al pez fluvial y encarándose con él, le dijo estas palabras:

Mejor te crees que todos por ser un pez de río y por tu belleza. Pero aguardemos a que nos pesque algún pescador, y ya veremos entonces a qué precio nos pagan en el mercado y si en verdad los hombres te consideran tan extraordinario. Porque desde ya te digo que una vez en la red tú serás para ellos sólo uno más entre nosotros”.

MORALEJA
Es por lo que haces por lo que se mide tu fortuna, no por si procedes de alta o baja cuna
El pez marino y el fluvial
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