domingo, 11 de enero de 2015

La corneja y la belleza de la golondrina


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Había una vez una golondrina muy presumida que no perdía ocasión de mostrarse ufana y orgullosa ante otras aves. La golondrina se jactaba de su belleza y siempre trataba de quedar por encima de otros pájaros.

Un día estaba reunida la gaviota con la corneja cuando, como solía hacer, comenzó a hablar acerca de sí misma:

No hay ave que luzca más bella que yo en Primavera, cuando revoloteo y alegro la vista de los que me miran. Tú en cambio, corneja, eres negra y fea, y nadie siente gusto de verte

La corneja trataba de hacerle ver que la belleza no era lo único importante, pero la gaviota seguía insistiendo en hacer de esta virtud el único tema de conversación: “Eso lo dices porque eres fea, ¿qué otras cosas hay más importantes?

A lo que la corneja replicó:

Tu belleza florece en la estación primaveral, pero pasado el buen tiempo te ves obligada a emigrar. Yo puede que no sea tan bonita como tú, pero mi cuerpo resiste también el invierno, y cuando tú marchas, yo reino en este lugar.

MORALEJA
Aun cuando la resistencia del cuerpo se debilita, es mejor que la belleza que siempre se marchita
La belleza de la golondrina y la corneja
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