jueves, 11 de diciembre de 2014

El roble y la zarza


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Un roble que crecía cerca del río estaba tan orgulloso de su altura y ramaje, que no perdía ocasión para pavonearse ante los demás, especialmente ante un pequeño zarzal cercano a él.

Un día, este zarzal decidió preguntarle cual era el motivo de que siempre se mostrase engreído y soberbio ante él, a lo que el roble respondió.

“Soy el árbol más bello de todos los que crecen por estos parajes . No tienes más que ver como mi copa se eleva altiva hacia las nubes y mis ramas están lozanas y fuertes. Tú, sin embargo, no eres más que un infeliz zarzal que se arrastra por el suelo y al que hasta en ocasiones los animales pisotean

El zarzal escuchó las palabras del roble y tras unos segundos de reflexión, replicó.

Tienes razón en todo lo que dices, pero déjame hacerte una pregunta. Cuando el leñador necesite madera y te elija para ser cortado, cuando sientas que su hacha se clava en tu tronco, astillándolo y causándote un profundo dolor ¿No preferirías en ese momento cambiarte por mí, aunque sea un humilde zarzal?

MORALEJA
Suele el orgullo ser antecedente de una caída inminente
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