jueves, 9 de octubre de 2014

La liebre mendiga


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A la puerta de la iglesia del pueblo hallábase una liebre pidiendo limosna cada día. La gente al verla se apiadaba de ella, y le daba unas monedas, con las que la liebre tenía suficiente para vivir. Hasta que un día, alguien, extrañado de ver a la liebre cada día allí sentada, le preguntó la razón de porqué mendigaba.

¿Qué te ocurre? Eres joven , eres fuerte. No sufres ninguna enfermedad y nada te impide trabajar .¿Por qué estás aquí sentada pidiendo?

La liebre no supo dar respuesta y desde entonces las gentes del pueblo dejaron de ayudarla al comprender su engaño. Cuando la liebre ya no pudo asegurar su sustento, no le quedó más remedio que ir de puerta en puerta buscando un empleo con el que poder subsistir, pero ya nadie confiaba en ella por perezosa y por falsa.

Tras muchas calamidades, la liebre encontró al fin un trabajo que le permitió vivir dignamente, y desde ese día, se prometió nunca más volver a mendigar ni engañar a los demás.

MORALEJA
La pereza no es pobreza, pero es por donde empieza
La liebre mendiga fabulas infantiles
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