lunes, 27 de octubre de 2014

La lechuza y las palomas


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Conoció la lechuza la existencia de un palomar cercano donde las palomas que lo habitaban eran hermosas y bien alimentadas. Con la intención de poder cazar a una de ellas cuando se encontrase a solas, la lechuza ideó el plan de pintarse todo su plumaje de blanco y así hacerse pasar por paloma.

La astucia de la lechuza dio resultado, y así, en un descuido, logró colarse en el palomar, pasando desapercibida entre aquel grupo de palomas gordas y lustrosas. Pero las palomas siempre permanecían en grupo y a la lechuza se le hacía imposible cazar a una en presencia de todas las demás.

Pasaron los días sin que la lechuza lograra su objetivo de alejar a una del grupo para devorarla cuando, en un descuido, se le escapó un chillido de lechuza. Mientras mantuvo el pico cerrado su engaño había resultado eficaz, pero en ese instante todas las palomas se percataron de que se trataba de una impostora y la echaron del palomar a picotazos.

Malherida y derrotada, la lechuza regresó a su hogar en la torre de la iglesia, pero al llegar, el resto de lechuzas no la reconocieron debido a lo prolongado de su ausencia y el blanco de su plumaje. Así pues, recibió similar trato por parte de las de la de su especie, que la hicieron alejarse de allí con malas maneras.

MORALEJA
Quien pretende conseguir lo ajeno con engaño, bien merece recibir el mismo daño
La lechuza y las palomas Fabulas infantiles
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