martes, 14 de octubre de 2014

El asno vestido con piel de leon


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Hallábase un asno paseando por el campo como era su costumbre, cuando de repente se encontró una piel de león, y no tuvo mejor ocurrencia que echársela por encima. Cuando se acercó al lago y vio su imagen reflejada en el agua, pensó para sí mismo.

Con esta piel pareciera que soy un verdadero león. Seguro que si los demás animales me vieran me respetarían y temerían como al rey de la selva

Dicho y hecho. El asno salió al encuentro de otros animales quienes, al verlo, de inmediato huían presa del temor que les inspiraba, todo lo cual al asno le parecía muy divertido.

Al pasar cerca del molino, el molinero advirtió que sus largas orejas de burro sobresalían de la piel de león, y le dijo. “Qué haces así vestido, asno?

No soy un asno, soy un león, respondió, mientras para sus adentros pensaba que tal vez si rugía como tal, pudiese convencerlo. Pero al intentarlo todo lo que el pobre asno pudo emitir fue un triste rebuzno.

El molinero, despojándole de la piel de león le propinó tal paliza, que al borrico se le quitaron las ganas para siempre de volver a engañar.

MORALEJA
Quien se atribuye mérito ajeno, no tiene un final nada bueno
El asno vestido con piel de leon fabula larga
Ver cuento clásico El león y los 4 bueyes
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